
“Si lo pensamos, veremos que muchos de los disgustos que nos sobrevienen lo son por palabras innecesarias.”
José Augusto Trinidad Martínez Ruiz «Azorín» 1873 – 1967
De consultor BI a Trabajador Social
Vivencias y reflexiones de un ingeniero informatico, reconvertido en trabajador social

“Si lo pensamos, veremos que muchos de los disgustos que nos sobrevienen lo son por palabras innecesarias.”
José Augusto Trinidad Martínez Ruiz «Azorín» 1873 – 1967

Todos tenemos prioridades en la vida: trabajo, dinero, familia, salud…
Pero quizás no todos nos paramos a meditar sobre ellas, para ver si de verdad estamos tomando decisiones de forma consecuente con nuestros valores y objetivos.
Esta falta de análisis interno nos lleva muchas veces a evadir la responsabilidad de nuestras decisiones y acabamos poniendo diversas excusas que solo sirven para engañarnos a nosotros mismos.
Ser proactivo quiere decir que tenemos la iniciativa y la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan.
¿Sabes que significa la palabra responsabilidad? Habilidad para elegir la respuesta.
Por lo tanto, si te consideras una persona responsable, puedes y debes elegir tu respuesta a cada situación en base a tus valores y no quedarte parado culpando a factores externos.
¿Eres consciente de cómo hablas o incluso de cómo piensas? Piensa un momento cuántas veces dices “tengo que” a lo largo del día. Más de las que te imaginas. Puede parecer una tontería, pero esta forma de comunicarnos con nosotros mismos nos está diciendo cosas.
Nunca digas “Tengo que hacer esto”, sino “Elijo hacer esto” en base a una comparación de consecuencias. Parece que no pero la visión cambia.
No es lo mismo “Tengo que estudiar”, sin más, que “Elijo estudiar porque es la mejor elección en base a mis objetivos”.
En negativo funciona igual. En vez de decir “No tengo tiempo”, prueba a decir “No es una prioridad”, y mira como te sientes.
Es así de simple y así de duro. Si frases como estás te remueven y no te sientan bien, ese es el objetivo. Cambiar nuestro lenguaje nos recuerda que cada momento es una elección. Si no te gusta como estás usando tu tiempo, puedes elegir cambiarlo, puedes elegir tus prioridades.
“No tengo tiempo de aprender inglés” – ¿cuantas horas ves la tele al día?
Y este “descubrimiento”, es tan molesto como esperanzador, ya que nos abre los ojos a la posibilidad de que podemos cambiar lo que no nos gusta. Depende de nosotros.
Hasta que no te planteas este tipo de reflexiones, no eres consciente de las prioridades que has elegido sin darte cuenta. Sal del piloto automático del día a día y párate a pensar, ¿cuáles son mis objetivos? ¿cuáles son mis prioridades? Después, “simplemente”, toma las decisiones de forma alineada con tus objetivos.
Una vez aceptada la responsabilidad de nuestra vida, tenemos que saber qué queremos, cuáles son nuestros valores y objetivos y así podremos tomar las decisiones adecuadas.
Imagina que te proponen un ascenso en tu trabajo, vas a cobrar más y tener más responsabilidades.
Pues bien, si tu prioridad es el trabajo y tu objetivo ganar más dinero, la respuesta esta clara. Pero si lo que quieres de verdad es pasar más tiempo con tus hijos, entonces la cosa cambia y probablemente la elección correcta sea rechazarlo. Este además, es un ejemplo de una de las prioridades en base a la que casi todo el mundo actúa sin haberla elegido. El dinero.
Parece obvio que todos tenemos que querer más dinero y trabajar lo que haga falta con ese “objetivo”. No es así, si te paras a pensar, quizás te das cuenta de que puedes vivir perfectamente con menos dinero, pero pudiendo dedicar más tiempo a otras cosas que te gustan.
Deberíamos tomar las decisiones alineadas en función de cuanto nos acercan a nuestros objetivos, a lo que queremos en la vida. Pero para eso, hay que reflexionar sobre ellas.
¿Sigues sin saber en base a qué prioridades te mueves? Piensa en tu día a día.
Al final, lo que haces en el día a día es más importante que lo que haces de vez en cuando, o no? Luego, ahi tienes tus prioridades, te guste o no. Si tras pensar sobre esto, te das cuenta de que a lo que más tiempo dedicas en el día, no es lo que realmente consideras una prioridad para ti, hay algo que deberías cambiar.
Cuando identificas una prioridad y decides apostar por ella, de repente te sientes realizado y tranquilo, ya que todo encaja en tu interior.
¡Nos vemos en próximas entradas!

«No es la más fuerte de las especies la que sobrevive y tampoco la más inteligente. Sobrevive aquella que más se adapta al cambio.»
Charles Darwin 1809 – 1882

En algunas ocasiones, ya he comentado que la flexibilidad de horarios y la posibilidad de realizar el trabajo desde casa, es decir, el teletrabajo, son elementos motivadores para los empleados puesto que permiten conciliar la vida personal y familiar. El teletrabajo surgió en Estados Unidos hace veinte años, en España se está intentando desarrollar aunque somos bastantes reticentes, tan sólo el 27% de las compañías cuentan con programas de teletrabajo, según datos del INE.
Estos intentos se realizan también legislativamente, la Confederación Europea de Sindicatos, junto a las patronales europeas, firmaron, ya en 2002, el primer acuerdo en el ámbito europeo para la regulación del teletrabajo. Este acuerdo no consideraba la obligación de ser amparado por los estados miembros, aunque si se comprometieron los firmantes a su aplicación en los países representados. La reforma de 2012 en España, por primera vez una norma regula el teletrabajo. Esta nueva regulación deja atrás la anterior regulación del contrato de trabajo a domicilio que pasa a denominarse “a distancia”, y además pretende garantizar los mismos derechos a tales trabajadores que los que trabajan en el domicilio de la empresa, como pueden ser la formación profesional, retribución por grupo profesional y funciones, seguridad y salud…
Pero para su efectiva implantación, los técnicos de RRHH debemos conocer cuáles son las ventajas e inconvenientes, y reconocer los puestos y perfiles de trabajadores idóneos para implantar esta forma de trabajo.
Las ventajas para la empresa son según Boiarov y Polliszuk, notables:
Pero a pesar de estas ventajas, no todo empleado es válido, se requieren unos atributos y competencias necesarias para trabajar desde casa.
Podemos resaltar cinco atributos que debería tener un teletrabajador, según Global Human Capital Group :
Pero además se requiere unas competencias, habilidades que requiere esta modalidad de trabajo, destacando 3 grandes grupos:
En los últimos años las oportunidades de teletrabajar se han multiplicado gracias al networking y a la aparición de multitud de herramientas tecnológicas, como Dropbox, Google Drive, Skype…,. Pienso que es el futuro, que se va a ir imponiendo poco a poco.
¡Nos vemos en próximas entradas!