Citas imprescindibles 250

«Vivimos en tiempos maravillosos, donde el fuerte es débil debido a sus escrúpulos y el débil se fortalece debido a su audacia.»

Henry Kissinger 1923 – 2023

Publicado en Citas, Opinión

La hiperglobalización

La era de la «hiperglobalización», que cobró impulso a partir de los años noventa, trajo consigo grandes logros económicos. La pobreza extrema, como la define el Banco Mundial, se redujo considerablemente con expectativas de erradicación en todos salvo unos pocos países con fragilidad institucional, en parte gracias al fuerte crecimiento de los países del este asiático. Los niveles de vida, que se miden según el ingreso per cápita, aumentaron en todo el mundo.

Los consumidores de las economías abiertas al comercio obtuvieron acceso a una extraordinaria variedad de bienes procedentes de todo el mundo a precios asequibles. Gracias a los teléfonos inteligentes, las computadoras y otros artículos electrónicos, la población pudo aumentar su productividad y gozar de un entretenimiento más variado que el que hayan soñado las generaciones anteriores. Los precios más bajos de los viajes aéreos permitieron visitar otros países y conocer nuevas culturas e ideas, una experiencia que antes quedaba reservada a las personas muy adineradas. 

Si bien muchos factores contribuyeron a esta mejora del nivel de vida, la apertura y otras políticas de mercado desempeñaron un papel fundamental. Las actividades comerciales (en ese momento) con países de bajos salarios influyeron en los precios de los bienes y los salarios de las economías avanzadas, beneficiando a los consumidores de esos países y a los trabajadores de los países exportadores. La inflación se mantuvo en niveles sorprendentemente bajos, a pesar de la expansión cuantitativa y el aumento de la deuda de Estados Unidos.

Por último, los países de Occidente disfrutaron de un período prolongado de paz —una rareza histórica— que trajo prosperidad. Un importante factor de este logro fue, a todas luces, la estrecha interconexión mundial que se logró hacia finales del siglo XX, al darle a todos los actores un incentivo para comportarse correctamente. En una era de hiperglobalización, una guerra implicaba la perturbación de las cadenas de suministro mundiales, con posibles consecuencias graves para la economía mundial, como estamos en vías de constatar.

Ha habido un claro cambio en la política y en la opinión pública respecto del comercio mundial. ¿Cómo llegamos a este punto? ¿Cómo han incidido los diferentes factores? ¿Y qué cabe esperar?

Sin embargo, bajo la superficie fueron acumulándose tensiones que derivaron en una reacción contra la globalización. Trazamos tres etapas de este movimiento de desglobalización: la primera comenzó alrededor de 2015, cuando el nerviosismo en torno a la globalización y la competencia de países con bajos salarios derivaron en el Brexit, los aranceles aplicados por Estados Unidos, las represalias de China y un resurgimiento de posiciones extremistas en Europa.

¡Nos vemos en próximas entradas!

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Citas imprescindibles 249

«En lugar de comprarle a tus hijos todas cosas que nunca tuviste, deberías enseñarles todas las cosas que nunca te enseñaron, lo material se desgasta, pero el conocimiento permanece.»

Bruce Lee 1940 – 1973

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El impacto de la inestabilidad política en las empresas

En la actualidad, la incertidumbre política que viven algunos países tiene repercusiones en el devenir de los negocios. Pero, ¿cómo afecta la inestabilidad política a las empresas? Este factor tiene consecuencias sobre la competitividad entre unas empresas y otras dentro del mismo país. Pero, sobre todo, entre las de un país y las del ámbito internacional.

La razón es que aspectos como los requisitos para constituir una empresa, los impuestos, los trámites para exportaciones e importaciones… Están sujetos a cambios según el Gobierno del momento. La inestabilidad, además, repercute en el clima de inversión del país en general.

Aspectos que afectan a la estabilidad de las empresas

Los periodos de incertidumbre política, en general, nunca son positivos para los negocios. Entre otros problemas, hacen que las empresas se protejan a sí mismas reduciendo su mano de obra o que los inversores sean reticentes a apostar por el país. La inestabilidad política ralentiza el crecimiento general de una nación.

En el peor escenario las grandes compañías nacionales e internacionales podrían optar por mover sus sedes y sucursales a países políticamente más estables

Estancamiento en la economía del país

La inestabilidad política, como los momentos en los que un país está sin Gobierno, supone un parón puntual de la economía. Es habitual que durante esos periodos decrezca el PIB y aumente el déficit público sobre el mismo. A su vez, tiene un impacto en el bienestar social. Los ciudadanos, ante la problemática no de saber qué va a ocurrir, reducen su consumo. Se produce así una caída en las ventas y los beneficios de las empresas.

Dificultad para el comercio exterior

La inestabilidad viene acompañada de la incertidumbre respecto a la facilidad o dificultad para la importación y exportación. Conlleva el desconocimiento sobre el futuro de los aranceles y otras tasas del comercio. Debe tenerse en cuenta que las empresas adquieren componentes y materias primas de otros países para su propia producción. Por lo que, en otras palabras, la falta de estabilidad política afecta directa o indirectamente a la cadena de suministro de las empresas.

A su vez, si se da la consecuencia de que una empresa exportadora tenga que subir sus precios ante la situación adversa de su país, no será un proveedor tan deseable. Los periodos de inestabilidad política hacen que las empresas sean menos competitivas.

El desempleo

La falta de certeza política es sin duda un freno para la creación de nuevo empleo. Reduce los ánimos de emprender y crear empresas. Y los negocios ya existentes se blindan ante posibles efectos negativos llevando a cabo diversos recortes. Entre ellos, pueden optar por no aumentar o incluso disminuir su plantilla de trabajadores. El temor a una futura crisis nacional siempre existe en estos periodos.

Con el estancamiento en el empleo, decae el consumo. Se inicia así un efecto cadena que afecta a la salud financiera de las empresas.

Se frena la inversión

Eventualmente, decae el interés en invertir y apostar por el país, al menos hasta que los momentos de irresolución se calmen. Esto quiere decir que menos inversores estarán dispuestos a poner su dinero en empresas del país en crisis política. A su vez, es menos probable que corporaciones internacionales deseen tener presencia en el país. En el peor escenario, si la crisis es grave y la etapa de incertidumbre prolongada, las grandes compañías nacionales e internacionales podrían optar por mover sus sedes y sucursales a países políticamente más estables. Lo que traería consecuencias fatales a la economía del país.

Requisitos para constituir una empresa, los impuestos, los trámites para exportaciones e importaciones… Están sujetos a cambios según el Gobierno del momento

La falta de inversión deriva en un estancamiento económico y tecnológico. Se frena la investigación, el desarrollo tecnológico y científico. Una fase de crisis política no solo es un obstáculo para la inversión extranjera; también paraliza la inversión pública. Suele ser un periodo en el que el Gobierno no invierte en la creación de empresas, financiación de proyectos, ayudas, subvenciones, etc. Todos estos factores contribuyen a que las empresas del país inestable se vuelvan menos eficientes que las de otros países.

Otros factores consecuencia de la inestabilidad política

No pueden obviarse los efectos que tiene sobre el bienestar social y el comportamiento de las personas. En ocasiones, la incertidumbre política provoca división social o incluso odio y violencia. Afectan al consumo y a la actividad económica de las empresas. Por ejemplo, si los ciudadanos o las otras empresas deciden no consumir o adquirir bienes de determinadas regiones del país.

Por otro lado, en esos periodos de crisis política son habituales los altercados, las manifestaciones, las protestas y las huelgas. En general, todos estos cambios sociales obstaculizan la actividad económica. La inestabilidad política genera una gran desconfianza entre los ciudadanos y hacia el Gobierno dentro de la nación.

Desconfianza fuera de las fronteras

A su vez, según la gravedad de la situación política, tendría un impacto en la visión que se tiene del país desde el extranjero. Siendo así que pudiera ser considerado un país no seguro para establecer relaciones comerciales. Dicha situación terminaría afectando al comercio, a las inversiones e incluso al turismo.

Las empresas siempre temerán los periodos en los que no hay estabilidad política. Situación que, como se ha visto, no es positiva para el desarrollo y bienestar de un país.

¡Nos vemos en próximas entradas!

Publicado en Opinión
Sobre el autor:

Antonio María Fernández de Puelles de Torres-Solanot

– Trabajador Social

– Empresario

– Máster en Dirección de Comercio Intenacional

– Máster en Business Intelligence, Big Data, Professional Qualification in Management & Leadership

– Certificación Oficial CMMI

– Certificación Oficial en ITIL V3

– Master en Redes CCNA de Cisco

– Ingeniero en Informática de Gestión

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