Factores para superar la actual crisis empresarial

Ayudas públicas como los créditos ICO y las moratorias concursales lanzadas por el Gobierno para hacer frente a la crisis provocada en las empresas por la pandemia de Covid han sido fundamentales para evitar el cierre de muchos negocios. De ahí que la finalización de dichas ayudas, prevista para este ejercicio, anticipe un incremento de las quiebras. De hecho, un reciente informe indica que dichas solicitudes pueden incrementarse en cerca de un 25% sobre la media en el segundo semestre de año.

Para evitar que estas malas previsiones se cumplan es necesario tener en cuenta aquellas virtudes que dan la posibilidad a muchas compañías de mostrar una adecuada resistencia a las crisis que hemos padecido a lo largo de este siglo, que no han sido pocas. De hecho, la crisis financiera, la de deuda, la del Covid y ahora la generada por la guerra de Ucrania suponen un buen número de pruebas de fuego que muchos han sabido superar.

Lejos de lo que se pueda pensar, los análisis que muestran la capacidad de una empresa para resistir a una compañía, algo que desde hace unos pocos años los expertos llaman resiliencia, no están solo al alcance de las multinacionales. Muy al contrario, cualquier negocio con independencia de su tamaño puede conocer su capacidad de resiliencia.

Dicha información se obtendrá de la suma de posiciones de negocio independientes que serán las que realmente desvelen si la empresa está preparada para resistir al estrés económico que una crisis supone. Los factores que se deben tener en cuenta son los siguientes:

Solidez y amplitud del negocio
Este factor tiene en cuenta la diversificación, capilaridad y amplitud de la oferta de productos y servicios, así como su posicionamiento a nivel geográfico y su público objetivo. En este caso las mayores cifras son siempre las más indicadas. Ya que es fundamental que los mercados, el mercado objetivo y el porfolio de una empresa sean los más amplios posibles para poder así resistir a las épocas de vacas flacas. Y es que salta a la vista que una empresa presente en 20 países con 20 productos lo tendrá más fácil que otra que es local y basa sus ingresos en una o dos referencias. Un buen ejemplo de ello lo tuvimos en el pasado con la crisis financiera a raíz de la caída de Lehman Brothers en EEUU. Dicha recesión impactó de pleno en las cajas de ahorros a las que hubo que rescatar con más de 60.000 millones, porque concentraban su negocio en un entorno local, además de tener un cliente tipo que se vio muy afectado por el negativo contexto económico.

Capacidad de adaptación
En tiempos de crisis es imprescindible poder cambiar rápidamente la estructura de costes de un negocio para poder adaptarse a una importante caída de la demanda. Esta es la razón que ha llevado a muchas firmas a externalizar partes no críticas del negocio. Así es más sencillo prescindir de áreas cuya utilidad en los malos momentos es escasa. En este sentido, los rápidos cambios realizados por distintos restaurantes buscando alianzas para poder ofrecer el servicio a domicilio demostró una encomiable capacidad de adaptación durante la pandemia.

Solvencia financiera
Es cierto que una empresa que no tenga deudas suele significar que rehuye inversiones que impulsen los ingresos. Pero también es verdad que cuando llegan las vacas flacas y la facturación se resiente, es fundamental gozar de una sólida posición de tesorería o caja, para hacer frente a los compromisos financieros. La reciente crisis de Covid ha dejado patente los problemas de muchas pymes, que se han visto incapaces de afrontar sus pagos ante el frenazo en seco de los ingresos.

Capacidad de innovación
Este aspecto del negocio está muy relacionado con la capacidad de anticipación. Pero es que la realidad ha dejado patente que aquella empresa que no apuesta por innovar suele comportarse de un modo mucho más lento a la hora de cambiar y adaptarse a las nuevas necesidades que una crisis provoca. En el buen sentido, es encomiable la rapidez con la que sectores como el textil o la distribución alimentaria se han lanzado al canal digital durante los confinamientos. Esa facilidad para reorientar el negocio ha salvado muchas firmas.

Dependencia logística
Una huelga organizada por los camioneros ha dejado supermercados desabastecidos. En lo más duro de la pandemia, casi todo Occidente fue incapaz de proteger como se debía a la población y al personal sanitario ante la carencia de EPIS y mascarilla. Y qué decir de la industria del motor que ahora mismo sufre la carencia de semiconductores. O de la elevada dependencia de la UE al gas ruso, que ha disparado el precio de la energía. Estos ejemplos dejan patente que la dependencia en el ámbito logístico es una lacra a la hora de enfrentarse una crisis. Las empresas deben aprender la lección y dotarse de alternativas.

Compromiso ESG
Hasta el momento, la sostenibilidad o el buen gobierno no eran factores claves a la hora de afrontar una recesión con más o menos garantías. Pero es obvio que, en el futuro, la empresa que ignore los compromisos ESG está abocada a sufrir con mayor hondura los efectos de una crisis.

¡Nos vemos en proximas entradas!

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Citas imprescindibles 222

«Deja que tu sonrisa cambie el mundo.

No dejes que el munfo cambie tu sonrisa.»

Will Smith 1968 – Actualidad

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Sobre la formación continua

La formación continua es una modalidad formativa compuesta por actividades y programas de aprendizaje de forma teórica y práctica que se suele realizar por medio de cursos especializados en aquello que se debe aprender. Pero no es solo eso. En las empresas, consiste en un conjunto de acciones formativas desarrolladas para mejorar las cualificaciones, conocimientos y competencias de los trabajadores. Pero también se puede extender a personas que se forman para buscar empleo o cualquier actividad de aprendizaje realizada para mejorar conocimientos, competencias y aptitudes de todo tipo. Se utiliza para mejorar la capacidad de adaptación, la competitividad, actualizar los conocimientos y facilitar el acceso al mercado laboral a desempleados, trabajadores y empresas por medio de varias líneas de actuación. Aunque a la formación de trabajadores en activo se le llama formación profesional continua, a la de desempleados formación profesional ocupacional y a los escolares formación profesional específica. En todo caso, sea cual sea la formación,  siempre se está generando valor añadido.

La formación continua busca:

  • Responder a las necesidades específicas de las empresas
  • Mejorar las competencias y cualificación de los profesionales en su sector
  • Aumentar las habilidades, competencias y conocimientos de los trabajadores
  • Ayudar a la adaptación al cambio y mejora en las empresas
  • Adaptar el personal a las innovaciones y mejoras tecnológicas, nuevas herramientas y formas de trabajo
  • Propiciar que se desarrollen nuevas actividades económicas
  • Evitar quedarse atrás
  • Incrementar la competitividad de las empresas
  • Que los trabajadores se desarrollen personal y profesionalmente
  • Mejorar las expectativas de desarrollo en la empresa, la motivación y el clima laboral
  • Favorecer el reciclaje de empleados

Para la máxima eficacia, es necesario un buen plan de formación que incluya:

  • Diagnóstico
  • Objetivos
  • Acciones formativas
  • Evaluación
  • Seguimiento

Además, la formación no debe ser considerada solo como hacer un curso o dos sino como una forma de seguir actualizando conocimientos constantemente. Por otro lado, hay que estudiar las necesidades formativas para conocer las acciones formativas dirigidas a ellas y al objetivo final pretendido. La formación debe adaptarse a quien la realiza y no al revés, ya que no es un fin en sí mismo sino que es una herramienta o medio para conseguir objetivos y resultados. A día de hoy, hay una gran cantidad de cursos, centros y modalidades formativas dedicadas exclusivamente a la formación continua de personas (y específicamente de trabajadores). Las empresas son capaces de reconocer la necesidad de la formación de su capital humano y los trabajadores valoran poder formarse constantemente y mejorar, por lo que cabe esperar que esto siga creciendo. Los trabajadores que se forman no solo adquieren los conocimientos o habilidades a los que se destina la formación, sino que se forman constantemente y mejoran en un entorno cada vez más competitivo en que hay que adaptarse a los cambios y seguir actualizando conocimientos. El mundo cambia y evoluciona constantemente y las personas debemos adaptarnos a ello, por eso la formación continua es clave tanto en las empresas como en la vida real.

¡Nos vemos en proximas entradas!

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Citas imprescindibles 221

«El hombre que anticipa la llegada de problemas, les quita poder cuando llegan.»

Séneca 4 A.C – 65 D.C.

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Sobre el autor:

Antonio María Fernández de Puelles de Torres-Solanot

– Trabajador Social

– Empresario

– Máster en Dirección de Comercio Intenacional

– Máster en Business Intelligence, Big Data, Professional Qualification in Management & Leadership

– Certificación Oficial CMMI

– Certificación Oficial en ITIL V3

– Master en Redes CCNA de Cisco

– Ingeniero en Informática de Gestión

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